Pedro de Paz dijo...
Resulta muy curioso todo este tipo de historias alrededor del Baltasar, el rey mago de la judicatura, sobre si declaró o no los ingresos extras recibidos en EEUU, si lo hizo en forma y plazo procedentes, si vulnera la Ley de Incompatibilidades y si no resulta reprochable doblemente
por ser vos quien sois, pero hay algo en toda esta historia que a uno, en su ignorancia, en su desconocimiento y en su simpleza, le llama poderosamente la atención y sobre la que no hay oído comentar absolutamente nada:
¿Cómo es posible que un trabajador de la judicatura pueda pedir un año sabático o de excedencia y se le continúe abonando el sueldo, un sueldo que, para mayor cachondeo, pagamos todos?
Porque yo le pido un año de excedencia a mi jefe y en el harto improbable supuesto de que me lo concediese, me diría “
hasta luego, Lucas” y, obviamente, de cobrar mi sueldo durante ese año ya me puedo ir olvidando.
¿Hay algo en esta historia que me haya perdido?
PS.-
Así que pasen cinco años11 de marzo de 2009 - 9:16 AM